lunes, 9 de febrero de 2015

Análisis de Kingsman: Servicio Secreto

No pasa frecuentemente. No todos los días se sale de la sala de cine con buen sabor de boca, con una sonrisa macabra en los labios y ganas de más. Bueno, no sé si Kingsman: Servicio Secreto podría haber dado más aún, porque la verdad es que la película acelera en sus 129 minutos en un perfecto crescendo hasta un final apoteósico. Pirotecnia de la buena, sí señor.

Kingsman es la carta de amor que Matthew Vaughn, director de Kickass o X-Men: Primera Generación, le escribe al género de las películas de espías. Es un homenaje en toda regla pero, al mismo tiempo, es una burla, una exageración y un revival de esos que, con maestría, te recuerdan por qué de pequeño querías ser como 007.

Si lo analizamos, hoy en día, las cintas de espías siguen de moda: la saga de Bourne, MI5, Spectre... pero sin duda, ya no son lo que eran. Sin ir más lejos, el Bond post-Brosnan es un tipo duro que, bajo los músculos de Daniel Craig, ha olvidado el humor, el glamour, el flirteo creativo y los gadgets inverosímiles. No digo que para mal, pues el Bond de Craig tras la batuta de Mendes ha revitalizado la saga y la ha dotado, sin duda, de una seriedad y oscuridad más propia de Jack Ryan, acorde con los tiempos, que no desencajan con el fondo del personaje y que ni Ian Fleming hubiese imaginado en sus más húmedos sueños.

Pero… porque siempre hay un pero… se echa en falta ese dinamismo y esa frescura de la que gozaban las pelis de Connery o Moore. De eso se percata Vaughn sin duda, que coge un poquito de Juego de Patriotas, le echa unas pizcas de Nikita y lo mezcla con RED. Mezclado, no agitado, ya saben. Todo ello lo adereza con un toque post-moderno, con un ritmo desenfrenado, un frikismo fuera de lo habitual en estas producciones y lo sirve del modo más irreverente posible como película mainstream.

Olé ahí Vaughn, que le den a lo políticamente correcto. Kingsman es a los espías lo que Kickass a los superhéroes… pero mejor, mucho mejor.

Kingsman: Servicio Secreto nos relata, a traves de tres actos ciertamente diferenciados, la evolución de un joven barriobajero londinense, Eggsy Unwin(Taron Egerton) que acaba por convertirse, cosas del destino, en un súper espía. Uno de esos clásicos, de agencia supersecreta, de traje, corbata y paraguas londinense. A su lado, su mentor, Harry Hart (Colin Firth), un veterano agente en busca de redención y con una misión clara, descubrir por qué desaparecen celebridades por todo el globo y desenmascarar al millonario y filántropo Valentine (Samuel L. Jackson) y sus planes de purificación y dominación mundial.

Dicho así, puede sonar a sinopsis típica y tópica, pero con la sustancia del comic de Mark Millar como base (coescrito por Vaughn, estos dos se adoran) y la mala baba que ya se gastaba Vaughn en Kickass, Kingsman: Servicio Secreto, pasa, poco a poco, de ser un film de espías cotidiano, a reinventarse con las aventuras de un joven en formación (casi al más puro estilo Men in Black se cruza con La Chaqueta Metálica pero "vaughanizado") para acabar por convertirse en un espectáculo de luz y color (destaca el rojo, sobretodo).

Una ágil y divertida historia repleta de carcajada ácida, acción y violencia explícita (no volveré a ver una boda con los mismos ojos), irreverente hasta decir basta y con constantes homenajes al género.
Si queréis veracidad olvidáos de ver Kingsman. Aquí lo que hay es "molancia" y bestialidad: Paraguas antibalas, zapatos con navajas ocultas… gadgets a saco. Gazelle (bella y letal, Sofia Boutella), una lacaya con cuchillas como piernas que haría palidecer al propio Mandíbulas (Richard Kiel que en gloria esté). Conversaciones encubiertas llenas de indirectas, de esas que ponen al héroe cara a cara con su archienemigo. ¡Cómo se lanzan cuchillos con la mirada mientras sonríen y disfrutan de un buen Martini!

Y cómo no, si hay algo que hace que la peli brille más allá de todos esos guiños, es su reparto. Un Colin Firth al que vemos partir caras y reventar cabezas con una naturalidad que asusta (después hay que verse Bridget Jones y El discurso del rey dos veces seguidas para que parezca un buen chico de nuevo), un Taron Egerton con el que disfrutas y por el que sufres, un chaval que ha resultado ser un descubrimiento de esos que deja a la Moretz en bragas. Michael Caine aporta distinción y Samuel L. Jackson… qué vamos a decir a estas alturas de un hombre que puede pasar de ser Nick Furia a ser un villano surrealista, con trastornos del habla, un concepto ridículo de la moda y un pánico absoluto a la sangre. Brillante. Mark Strong, fetiche de Vaughn (era Frank D'amico en Kickass) también aparece en la cinta, haciendo un "de oca a oca". Tras interpretar a un agente del MI6 en The Imitation Game, en Kingsman destaca en su papel de Merlin.

Pero lo mejor es que, tras tanta pirotecnia, tras malos malísimos de esos que vuelan el planeta con solo apretar un botón o superagentes capaces de las más increíbles heroicidades, hay una cierta introspección. Un mensaje atrevido y un comentario crítico sobre el mundo que nos rodea. La estupidez de las nuevas tecnologías, el deterioro de nuestro planeta… Kingsman es una cinta inteligente y "con un par" que llega en un momento en que el género sigue vivo, no para rendirle culto (que también) sino para reírse de él con valentía y atrevimiento, pero sobretodo, con brillantez.
Como decía al principio, no todos los días se sale de la sala de cine con buen sabor de boca. O al menos con un sabor diferente.

domingo, 18 de enero de 2015

Análisis: BIRDMAN (o la inesperada virtud de la ignorancia)


Qué es Birdman?

Birdman es comedia negra.

Birdman es una oda al amor en sus múltiples dimensiones. El amor romántico, el platónico, el sexo, la simple admiración…

Birdman es la nueva película del mejicano Alejandro González Iñárritu, director de 21 Gramos, Amores Perros, Babel o Biutiful, que se aleja aquí de su tono habitual y nos sorprende con un recién descubierto humor.

Crítica ácida a Hollywood, a Broadway, al rol del actor embarcado en blockbusters, a los propios críticos, al mundo del comic y la cultura popular en contraposición con el arte más tradicional.

Birdman es un viaje a través de los ojos de Michael Keaton en su papel de Riggan Thompson en un recorrido que mezcla la realidad y la fantasía. Es un  viaje de 3 días a través del ataque de ansiedad de una antaño celebridad de Hollywood que trata de ser algo y alguien, de ser percibido por el mundo, cosa que hace a través de una obra de teatro en Broadway. Thomson lo arriesga todo, su dinero, su credibilidad, su familia, su vida, con un homenaje a un texto de Raymond Carver que poco o nada popular podría resultar en estos días donde lo único que importa son los taquillazos, el hacer dinero, los efectos especiales y las adaptaciones y remakes.

Técnicamente impecable y creativa, Birdman es un gigantesco plano secuencia de principio a fin. Dos horas siguiendo a personajes, moviéndonos por los intrincados pasillos del teatro en el cual sucede la acción, saliendo a las grises calles neoyorquinas…

Sólo hay dos momentos en que se produce la edición al corte. Y cuando tal cosa sucede no sabes si lo que ves es ficción o realidad. Pero ese es el sentimiento general que tienes al ver Birdman. Qué es real y qué no lo es? Qué es lo que está únicamente en la cabeza de Keaton y qué sucede de veras en el mundo real? Es la intención de Iñárritu, enfrascarnos en un laberinto audiovisual que juega con la percepción y el enfoque de nuestra mente. Sin notar el salto, sin costuras, sin transiciones apreciables.

El teatro está por doquier. Es el lugar donde se produce la acción, es el aire que respiran los personajes, son los textos que recitan. Muchas veces no sabes quiénes son ellos en realidad, si el personaje que pisa el escenario o la persona fuera de él.

La fotografía es obra del impagable trabajo de Emmanuel Lubezky. Para los que no les suene, éste es el habitual director de fotografía de Cuarón, habiendo trabajado en Gravity o Hijos de los hombres, pero también ha colaborado con Terrence Malick en el Árbol de la vida, con los Cohen en Quemar después de leer, con Tim Burton en Sleepy Hollow… y con esto os hacéis una idea del estilo visual, complejo y detallado de este hombre, que es una delicia para los globos oculares.

Y digo audiovisual porque el sonido está también muy presente en este Birdman:

La banda sonora basada en la percusión del mejicano Antonio Sánchez no sólo es excepcional sino que te pone los nervios de punta y marca un curioso ritmo con tintes jazzeros y neoyorquinos. Varias piezas clásicas, la mayoría de Ravel, Tchaikovsky, Mahler o Rachmaninov completan el aspecto musical.

Birdman es un compendio de magníficas interpretaciones. Porque en Birdman los personajes son como las cebollas, con muchas y muy diversas capas que se van desprendiendo hasta mostrarnos el núcleo, el corazón de cada uno de ellos.

La interpretación de Michael Keaton, muchos la tachan de descubrimiento. Tal vez no sea para tanto, pero sí es un papelón capaz de hacer que te identifiques con él, un papel en el cual demuestra que es un actor de recursos que puede pasar del drama a la comedia en un pis pas y llevar el peso de la cinta con gracia.

A su lado, otro magnífico. Edward Norton. Sí, porque aquí tenemos a Bruce Wayne, pero también a Bruce Banner. Norton brilla en la comedia, brilla con Wes Anderson en Moonrise Kingdom o Gran Hotel Budapest. Y brilla, pero mucho con Iñárritu en este Birdman. Norton interpreta a Mike Shiner, un actor de método con una tremenda personalidad y un más vasto aún ego. Alguien capaz de ser real solo cuando actúa.

Mi tercera favorita es Emma Stone. Sí, también tenemos a Gwen Stacy. En Birdman interpreta a Sam, la hija de Thomson, la única capaz de decirle verdades como puños, traumatizada por una infancia sin padre y una adolescencia en la que flirteó con las drogas más de la cuenta. La relación Riggan/Sam es otro de los puntos sobre los que gira la película.

Y no olvidemos a Naomi Watts en la piel de una actriz que lucha por llegar a lo más alto en Broadway, Andrea Riseborough, que mantiene una relación medio secreta con Thomson y al espléndido y siempre divertido Zach Galifianakis, típico de las pelis de Resacón, que interpreta al mejor amigo de Thomson, su abogado y productor, Jake.

Historias ligadas. Paralelismos con la obra de Carver. La película está llena de homenajes al mundo cinematográfico. Menciones a grandes actores, muchos de ellos hoy en día enfrascados en trajes de spandex (como Michael Fassbender, ocupado con la precuela de la precuela de X-Men), chistes…

Una delicia cinematográfica en muchos sentidos, el técnico, el interpretativo, el creativo, que hacen de Birdman un descubrimiento y una película diferente de esas que hacen que salgas satisfecho de la sala. 

Por cierto, si esperáis al final de los créditos, veréis que Iñárritu le dedica el film a grandes de la cultura popular, entre otros, Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón o al dibujante Alex Ross.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Análisis: Big Hero 6 - Superhéroes al estilo Disney

Estas navidades Disney regresa con un golpe de efecto. Como ya hiciese en el pasado con Wreck it Ralph, parece haber creado un producto más centrado en el público masculino y mucho más cercano a lo que Pixar nos tiene acostumbrados. Tras Frozen, esta vez el estudio da un descanso a las princesas y regresa a la carga con un producto Marvel. De hecho el primero fruto de la colaboración de estas dos casas que surge en modo animación, pues recordemos que en general ocurre a la inversa y es Marvel Studios (bajo Disney) la que produce cintas de acción real.

Big Hero 6 está basado (muy ligeramente) en el comic marvelita del mismo nombre. Pero ojo al fandom Marvel, no busquéis aquí no a Silver Samurai, a Fuego Solar o mención alguna a otros elementos del universo Marvel. Esto es Disney damas y caballeros.

Esta cinta nos llega de la mano de los directores Don Hall y Chris Williams, típicos de la casa, directores de otras obras animadas como el largometraje de Winnie the Pooh y Bolt, el primer largo 3D de Disney.

Big Hero 6 relata la historia de un grupo de jóvenes unidos a modo de supergrupo para enfrentarse a un misterioso villano enmascarado, Yokai. Todo esto ocurre en San Fransokio (sí, habéis leído bien, San Fransokio, maravilloso escenario para el film cuyos miles de detalles combinan a la perfección lo occidental y lo oriental). Hiro es un joven huérfano, un genio de la robótica que vive con su hermano mayor (también ingeniero), Tadashi. Tadashi trata de sacar lo mejor de Hiro, al cual sólo le interesan las peleas de robots callejeras y le convence para matricularse en la academia de ciencias a la que él acude, escenario en el cual Hiro conoce al resto de personajes, una variopinta y genial versión infantil del típico grupo superheróico, un cruce perfecto entre los Vengadores y los Increíbles de Píxar.

Hiro conoce también conoce a Baymax (un sitezoide en el cómic, como la Visión), el robot/enfermero creado por Tadashi, que se convertirá en el fiel amigo y protector de Hiro. Un giro de los acontecimientos hará que los jóvenes genios que rodean al protagonista se unan para combatir la tragedia y empleen sus conocimientos y tecnología para enfrentarse a un villano relacionado con el pasado de Hiro.

El guión da unos cuantos giros e incluye elementos que aparecen en la historia de forma tardía y a veces un poco con calzador, pero lo mejor de Big Hero 6 no es el guión sino sus personajes: La veloz Gogo, el cortante Wasabi, la explosiva y simpática Honey Lemon y Fred, el über-geek, así como el modo en que se relacionan, sus aspiraciones, el humor, la acción, la sorpresa…

Una versión mucho más Disney del concepto superheróico comiquero que deleitará a los que gustasen de los Vengadores o los Guardianes de la Galaxia. Una versión más simplista pero igual de divertida del grupo de perdedores que acaban convertidos en héroes a la fuerza. Pero atención, no por ser Disney o tener al público infantil como público objetivo, Big Hero 6 deja de tener sus momentos dramáticos o de tratar temas bien serios como la pérdida de miembros de la familia o la depresión infantil. De hecho, lo que convierte a esta película en un producto redondito (como aquellos a los que la casa del ratón Mickey nos tiene acostumbrados últimamente), es esa montaña rusa de sensaciones por las que atraviesa el guión, que nos lleva con destreza del drama al humor más friki, pasando por dosis ingentes de acción y momentos emocionantes.

Lo mejor de la cinta: La animación, técnicamente impecable y ya decimos, el modo en que fluye la historia (2 horas que se pasan volando gracias a una narrativa por episodios que funciona) pero sobretodo destacan los personajes, a cada cual más memorable, pudiendo destacar al inflable robot Baymax (y ese momento de bajas baterías que bien me parece un homenaje a la escena de borrachera de E.T el extraterrestre) y a Fred, el único miembro del equipo que, no es un genio, pero sí un fanático de la ciencia y sobre todo un frikazo como Diox manda. Atentos a quién es el padre de Fred... cierto anciano conocido y amado por todos nosotros.

Por cierto, mención también al corto que acompaña a BH6, Feast, Banquete o Festín, con un 3D a lo cell sharing que pasa por 2D, cuenta una preciosa historia perruna que bien tiene toques de La dama y el Vagabundo. Otro deleite similar a la genial Paperman que acompañaba a Wreck it Ralph.

jueves, 23 de octubre de 2014

Friki Pills 2x04: Final Fantasy - 15 curiosidades

Hola Frikipilleros! Esta píldora realiza un rápido repaso a 15 datos curiosos sobre los 15 juegos principales de la saga de RPGs Final Fantasy. 15 curiosidades que tal vez no conocíais... o tal vez sí.


lunes, 20 de octubre de 2014

Análisis: Annabelle

Annabelle es la precuela de Expediente Warren, también conocida como The Conjuring, la peli de terror dirigida por James Wan (director también de Insidious y su secuela), que tanto miedito nos dio el año pasado más o menos por estas fechas.

Esta nueva cinta esta centrada en la muñeca que conocimos brevemente en The Conjuring, Annabelle, pero ni de lejos funciona como lo hizo su predecesora. La razón? Básicamente la fórmula bajo la cual está construída la película: John Leonetti es el titiritero a los mandos del spin off… y se nota. Este hombre ha sido director de fotografía de Wan anteriormente, lo cual denota una cierta calidad visual, pero la dirección es la dirección. También el guionista es nuevo, Gary Dauberman.

Producto facilón e incluso de segunda clase, Annabelle bebe del éxito de su hermana mayor, pero olvida las claves del buen cine de terror que funciona en estos tiempos. Efectos de sonido extremadamente altos y algunos planos sorprendentes es poco más o menos todo lo que Annabelle puede ofrecer de cara a asustar a una audiencia que, pasados los primeros 20 minutos, es fácil que esté echando una cabezadita.

El guión nos presenta el origen de la muñeca Annabelle y el por qué de su posesión. Lo qué más aterroriza? Paradójicamente, lo aburrido de los diálogos y el pastoso ritmo de la historia que decae por momentos. De hecho, cuando ves Annabelle te preguntas cuándo va a llegar la acción, pues ni en los 10 últimos minutos de metraje se produce un aumento de la tensión como dios manda.

Los personajes, además, no funcionan para nada. Nos olvidamos de cualquiera de los individuos vistos en Expediente Warren (mal hecho, pues interesaba mucho más saber por qué esta pareja tenía la muñeca en su poder) y nos centramos en un nuevo matrimonio y su criaturita recién nacida, (todos ellos de corta y pega) sujetos a situaciones de corte satánico… pero de chicha y nabo. Casi toda la acción recae en, Annabelle Wallis, la madre (maaaal otra vez), el marido, Ward Horton, es un insulso personaje que ni cree a su mujer, ni la protege, la usa… y después tenemos otro par de secundarios patéticos, el párroco del barrio, Tony Amendola y la vecina librera Alfre Woodard, ambos dos también cuadriculados y metidos con calzador.

Topicazos por doquier, suelos resquebrajados, figuras desenfocadas que acechan tras los protagonistas…. todo son una serie de pequeños sustos, guiños a La semilla del Diablo y giros artificiales que, sumados a un reparto minimalista y poco prometedor hacen de la hora y 38 min de Annabelle una mala experiencia.

Terrorífica, pero en el sentido chungo de la palabra.


viernes, 17 de octubre de 2014

Análisis: Las Tortugas Ninja (2014)

¡¡Kowabunga!! Hoy llega a los cines españoles el remake de las aventuras de los quelonios más famosos de la cultura pop, The Ninja Turtles o como dicen en mi pueblo, Las tortugas ninja (que por cierto, ya era hora, pues hemos sufrido un retraso de casi dos meses con respecto al estreno USA). La cinta ha sido dirigida por Jonathan Liebesman, antaño a los mandos de proyectos como Ira de Titanes o la soporífera Invasión a la Tierra (Battle Los Angeles). El guión, por otro lado, corre a cargo de Josh Appelbaum, autor de las aventuras de Ethan Hunt en MI4: Protocolo Fantasma y futuro guionista del retorno de Axel Foley en un reboot/remake de Super Detective en Hollywood. Pero quién es el ser humano que desde las sombras ha movido los hilos de todo este cotarro? Sí señores, Don Michael Bay, que no conforme con destruir la infancia de muchos dirigiendo Transformers y sus secuelas, se ha embarcado como productor en una nueva saga juguetera.

Las tortugas ninja de los 90

Pero regresemos a las tortugas ninja mutantes adolescentes que nos ocupan, aquellas creadas en los 80 por Peter Laird y Kevin Eastman. O acaso no son las mismas tortugas? Bueno, muchas vueltas se le ha dado al tema desde que Bay soltase hace ya casi cuatro años aquello de que las tortugas no serían mutantes, sino alienígenas. Algo que ha evolucionado con el tiempo y ha quedado más en "origen alienígena" lo cual tiene más sentido dado que el mutágeno, el moco verde que transformó a Leonardo, Rafael, Michellangelo y Donatelo en cuatro formidables humanoides, podría no ser de este planeta.

La reinvención de The Ninja Turtles difiere en tono e idea de la versión noventera, pero finalmente y gracias al cielo, se ha respetado el universo y origen de los protagonistas. Más o menos. En cuanto al tono, está claro que este nuevo film está bastante más enfocado a iniciar algo para los peques de hoy en día, no como ocurriese en las cintas de los 90, fiel reflejo de los adolescentes de la época. Se acabaron las aventuras entre las sombras, un Clan del Pie reclutando chavales malotillos y demás. Imaginad lo que ha cambiado Nueva York en estos 20 años, incluyendo el hecho de haber sido víctima de ataques terroristas como el del 11S. La historia está muy presente en los neoyorquinos y en el modo en que la metrópoli es vista actualmente. El tiempo ha pasado, sin duda, y ello está presente incluso en el tono de esta nueva versión de las Tortugas Ninja, que es más una peli de superhéroes que una de ninjas per se (recordemos que en cuanto a género cinematográfico, en los 90 las tortugas convivían con Karate Kid, Golpe en la pequeña China, Los tres pequeños Ninjas…) TMNT ha tenido que adaptarse al nuevo mundo cinematográfico de hoy en día, con los Vengadores o los Guardianes de la galaxia cal pie del cañón.

Las tortugas cool del siglo XXI
Eso sí, con Bay al pie del cañón, al menos el diseño de personajes y conceptos mola y se puede decir que ha encontrado un equilibrio más que interesante entre las películas originales, los juguetes y la serie de animación, donde las tortugas muestran todo un arsenal de cachivaches y vehículos propios de su universo. ¡Conchanudo!

El espíritu de las tortugas está… aunque si nos ponemos quisquillosos, en ocasiones no lo suficiente. Paramount y Nickelodeon han apostado por abrirse a todos los perfiles típicos de los jóvenes de hoy en día: el breakdancer, el nerd, el cachitas y el guay. Pero determinados giros en el concepto original, como el hecho de que Splinter, el maestro Astilla, haya aprendido ninjutsu a través de un libro (¡¡un libro!! ¡¡Que no es tan fácil!!) hacen que se le pierda el respeto a la película. Recordemos que originalmente Splinter era la mascota del ninja japonés Hamato Yoshi, el mejor guerrero del Clan del Pie y observándole aprendió a luchar, previo a su transformación mutante. Del mismo modo el pasado y vida de April O'Neill está demasiado ligado al de las tortugas y el principal antagonista de esta historia: Eric Sacks. Nada ocurre por casualidad en estas Tortugas Ninja, todo parece estar enlazado y predestinado. Lo cual, en ocasiones, puede resultar en un peligroso Deus ex machina.

En este remake, Nueva York ha sido tomada por Shredder, Oroku Saki, y su clan del pie. Lo controlan todo, la política, la policía, los medios… hasta que la reportera April O'Neill, interpretada por una artificialmente bella pero más natural en su actuación que de costumbre Megan Fox, se pone a investigar, lo que la lleva a descubrir a 4 vigilantes que luchan por proteger la gran manzana. Lo que April no se esperaba es que esos 4 guerreros fuesen 4 tortugas ninja mutantes adolescentes.

Liebesman y Michael Bay le han dado un toque muy suyo al producto. Mucha Megan Fox y William Fitchner (el cámara Vernon) y mucho personaje y punto de vista humanos, como ya ocurriese en Transformers (aquí la prota es April y los secundarios las tortugas). Lo mismo ocurre con los villanos. El diseño de Schredder (con la anecdótica actuación de Tohoru Masamune) mola, muy adaptado a los tiempos y muy amenazador, pero queda un poco relegado a matón de segunda en la historia, el típico villano que acaba diciendo aquello de "si quieres que algo salga bien hazlo tu mismo".

A destacar: Whoopi Goldberg, las referencias pop, los flashbacks con la preadolescencia de las tortugas o el modo en que Splinter "castiga" a sus discípulos.

Para gustos los colores, pero en general, The Ninja Turtles, pese a no ser una obra maestra del cine contemporáneo, es sin duda entretenida y se hace corta, que también cuenta, y puede agradecérsele a Liebesman, porque hay días en que Michael Bay puede ponerse muy juguetón (¿o ya habéis olvidado cómo nos atormentó con casi 3 horas de Transformers el pasado verano?).

miércoles, 15 de octubre de 2014

Doctor Who: Season 8 - Opinión hasta el momento...

DOCTOR WHO:

El pasado agosto regresó Doctor Who a las pantallas de la BBC en la piel de un nuevo doctor, el duodécimo (o decimocuarto, según se echen las cuentas) interpretado por el cincuentón Peter Capaldi. Los whovians estábamos en tensión a la espera de ver qué es lo que Moffat nos tenía preparados. Capaldi es el Doctor más "maduro" que nos hemos echado a la cara desde que la serie regresase a la parrilla británica allá por el 2005.

Se echa de menos a Matt Smith? Sí, (yo echo de menos sobretodo a Tennant :P) pero bueno, la aventura está servida y a día de hoy, los 8 capítulos que van de temporada tienen lo suyo.
Los ha habido más cómicos, más serios, más sentimentaloides (atención a ese Listen, con giros interesantérrimos)…

Y sin embargo, a veces, como buen whovian uno se siente extraño. No sé lo que es pero algo se echa en falta en esta nueva etapa del doctor. Estos días he aprovechado (con el mono) para verme algunos de mis episodios favoritos con David Tennant y algunos de los de Matt Smith, tratando de urgar y averiguar cuál es la fórmula que hace esos episodios distintos. Aún no tengo la clave.

De momento, aunque me está gustando la temporada, creo que Moffat está un poco descafeinado (para mí lo mejor de este hombre fue la 5a temporada), descentrado, saltando de aquí para allá… lo cual en Moffat a veces es bueno, porque al final, el rompecabezas encaja.

Un dato que me da coraje: veo demasiada ciencia ficción y echo un poco en falta el terror más clásico.

Más cositas: El doctor sigue mareándome con tanto cambio de traje. En general me parece una fase exploratoria interesante, interesante en el sentido de que se están intentando mostrar todas las facetas de los personajes principales, el Doctor, afrontando su nueva personalidad, Clara, Jenna Coleman, su acompañante actual, adaptándose a la pérdida de un joven doctor del cual casi se había enamorado y aprendiendo a convivir con el viejo huraño en que se ha convertido, Danny, el nuevo amor de Clara, Missy… un momento, quién es Missy? La mujer que entregó a Clara el teléfono del Doctor? La "novia"? La guardiana de la Netherspehere?

Supongo que Moffat está poniendo todas las cartas sobre la mesa, jugando más en profundidad con las relaciones personales, para ir desplegando el arsenal poco a poco. Sólo espero que no le haga falta una temporada completa para presentar un universo que ya conocemos, que no se ande con demasiados rodeos y que no se justifique para con la audiencia. Se dice que también ha vuelto un poco a conceptos básicos porque Doctor Who comienza a ser mucho más popular en USA y Moffat ha querido retornar un poco a los conceptos originales de la serie para introducirla a esta audiencia norteamericana.

Nota: En el apartado técnico, aunque ya se venía viendo en las últimas temporadas, hay que aplaudir a los FX de esta serie que han mejorado muy notablemente y en ocasiones la hacen mucho más disfrutable. Aunque el guión siempre será la joya de la corona del Doctah... me da igual si los cybermen son de cartón ^^